Papel y boli: Metodología y adaptabilidad en el entrenamiento de porteros, de Borja Montero

El mundo del portero ha ido evolucionando muchísimo en los últimos años. Debido a la entrada en vigor de cambios en el reglamento, como sobre todo debido al nuevo rol del guardameta dentro de los sistemas, estilos y modelos de juego. Ahora asumen un mayor número de responsabilidades y han adquirido una mayor importancia dentro del propio juego del fútbol.

Asimismo, los entrenamientos específicos realizados por los entrenadores de porteros también se han tenido que adaptar a las nuevas corrientes y a las necesidades implícitas en esa evolución futbolística, obteniendo cada vez una mayor importancia y un mayor peso dentro del entrenamiento en general. Ya nada tienen que ver los entrenamientos de antaño con los de ahora, donde se trabaja en todos los aspectos desde un punto de vista del portero como un jugador más a usar dentro de un sistema, un modelo de juego o un estilo, siendo éste el último defensor (con acciones directas o indirectas sobre el balón) y a la vez el primer atacante (iniciando o dando continuidad al juego, creando superioridades, etc).

 

Metiéndonos ya en materia, podríamos hablar de dos grandes metodologías de trabajo: analítica y global.

  • El método analítico es aquel que consiste en la desmembración de un todo, descomponiéndolo en sus partes o elementos. Aquellas tareas que se realizan de forma aislada y sin oposición (o prácticamente), entendiendo el juego como una sola parte (física, táctica o técnica) y tratando de producir aprendizajes mediante automatismos. Tiene las ventajas de que nos permite un gran número de repeticiones de la acción planteada, condicionalmente son fáciles de cuantificar y debido a la repetición, permite mecanizar ciertos patrones de movimiento. Su gran inconveniente es la descontextualización del juego.
  • El método global es aquel que consiste en el desarrollo simultáneo e integrado de los factores técnicos, tácticos, físicos y psicológicos. Va de la táctica a la técnica, realizándose las tareas en situaciones próximas a competición. Tiene las ventajas de que se trabajan simultáneamente diferentes acciones del propio juego del fútbol, lo que hace que se trabajen aspectos técnicos, tácticos, físicos e incluso psicológicos en la misma tarea, completamente contextualizada. Su gran inconveniente es que presenta un nivel inferior de concreción que el método analítico, sobre todo a nivel técnico.

 

Anteriormente, el entrenamiento específico de porteros se basaba claramente en el método analítico, con grandes series de disparos o acciones defensivas consecutivas completamente descontextualizadas de la realidad del juego. En los últimos años, ha ido apareciendo el método global, donde se trabaja en sistema abierto acciones propias de partido.

Pero, cuál de ellas usar? Cuál es mejor? Personalmente creo que pueden convivir perfectamente y trabajar con ambas a la vez, al igual que creo firmemente en la existencia de una zona entre ambas donde podemos modelar y malear los sistemas abiertos/cerrados para conseguir lo que cada uno se proponga y conseguir así su propio método de trabajo. Ese punto intermedio estará más próximo a una metodología u otra en función del contexto en el que nos encontremos. Aquí es dónde para mí entra la verdadera clave o el gran rasgo característico que debe de tener un entrenador de porteros: la adaptabilidad.

Nos vamos a centrar en la adaptación necesaria del entrenamiento del portero según la idea y el estilo de juego que el entrenador principal tenga y quiera llevar a cabo y en función de la propia competición. No vamos aquí a entrar a valorar aspectos como el tiempo que tengamos con nuestros porteros, las edades, el espacio del que dispongamos para realizar nuestras tareas (no es igual medio campo que medio área), etc. Por todos es sabido que “Cada maestrillo tiene su librillo”, por lo que se hace imprescindible realizar un trabajo diario en el que podamos ofrecerle a los porteros las herramientas necesarias para un mayor rendimiento individual que a su vez ayudará y aportará su granito de arena al buen funcionamiento grupal durante el partido.

El portero debe asimilar los conceptos requeridos por el entrenador principal para con el equipo. Adaptarse a las circunstancias que lo rodeen. Y aquí es donde entra la figura del entrenador de porteros, siendo muy importante en que esa adaptación sea lo más rápida y lo más afianzada posible. Cada entrenador de porteros suele tener su método de trabajo, una línea de trabajo en la que cree, sea ésta la que sea, pero…. A su vez, debe adaptar también ese método a las circunstancias y sobre todo a la idea de juego del entrenador principal en cuestión. Debemos de trabajar con nuestros porteros en todos los ámbitos necesarios (física, técnica, táctica y psicológica)

 

Según mi prisma, nuestra forma de trabajar podría venir definida en gran medida por tres caminos: Trabajo específico principal, necesidades y exigencias.

  • Trabajo específico principal sería una línea de trabajo general, la cual engloba el trabajo de las cualidades necesarias en cualquier guardameta, independientemente del tipo de juego que realice su equipo. Meteríamos aquí el trabajo de las diferentes fuerzas, las velocidades, trabajo psicológico, coordinación, técnicas de base…
  • Las necesidades, aquellas situaciones técnicas, tácticas y psicológicas que, debido al estilo de juego de su equipo, van a ser necesarias para su buen rendimiento y para el rendimiento del propio equipo tanto defensivo como ofensivo. Éstas estarán presentes en las sesiones durante todo el año, ya que es el aporte del portero al juego colectivo del equipo. Pongamos un ejemplo: Si mi equipo juega en ataque posicional, el trabajo con mi portero de las acciones en fase ofensiva será distinto que si mi equipo juega al contragolpe. Igualmente se encontrará con situaciones defensivas distintas si su línea defensiva acostumbra a jugar a 50 metros de la portería, en una presión alta, que si se defiende replegados en campo propio, lo que hará predominar más ciertas tareas en las sesiones que otras.
  • Las exigencias serían las situaciones que se puede encontrar el portero derivadas de la propia competición y del juego del equipo contrario. Podremos variar o focalizar más alguna sesión de la semana en las acciones defensivas que el rival nos va a exigir: si juegan con extremos a pierna natural para sacar mucho centro lateral o si éstos juegan a pierna cambiada buscando el disparo son circunstancias a tener en cuenta para darle esos matices a la semana. En este punto cobra gran importancia el análisis de la competición.

 

Igualmente podríamos hablar también de tipos de entrenamiento adaptados a las características de los porteros, de una forma más individualizada, donde la resolución de los problemas planteados tiene distintas resoluciones válidas, dando el aporte necesario en función de las cualidades de que dispongan para una buena realización de la acción deseada.

Queda claro entonces, que en mi opinión no es tan importante el método a usar en nuestras sesiones (sigo creyendo en la una zona intermedia) como el tener la capacidad de adaptación al contexto que nos rodea. Lo que nos puede valer para un contexto X (equipo, porteros, estilo de juego, competición…) puede no sernos tan útil para un contexto Y, con lo que debemos de estar en un estado de aprendizaje y adaptación continuas para así poder sacar lo mejor de nosotros mismos y de aquellos a los que preparamos.

Para finalizar, lógicamente esto no es más que una opinión subjetiva, no creo en los dogmas de fé, siendo cualquier otra igual de válida, pues siempre dependerá de las circunstancias que se den. Creo que una de las cosas bonitas de esta profesión es que la gran mayoría de las opiniones son válidas, siempre dependerán del prisma con el que se mire, de las posibilidades existentes, de las circunstancias individuales y colectivas…

 

Un afectuoso abrazo a tod@s!!

@BorjaMontero13

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